Las formaciones defensivas son configuraciones estratégicas empleadas tanto en deportes como en operaciones militares para protegerse contra fuerzas opuestas. Estas formaciones están diseñadas para mejorar la cobertura, controlar el espacio y reducir vulnerabilidades, adaptándose a tácticas ofensivas específicas encontradas. Al influir en la posición y las respuestas de los jugadores, las formaciones defensivas juegan un papel crucial en la configuración de la estrategia general de un equipo y su efectividad para contrarrestar amenazas.